Aprendizaje colaborativo y el trabajo en equipo

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En muchas entregas de este blog hemos comentado sobre el trabajo en equipo y su importancia. En esta oportunidad queremos hacer énfasis en el aprendizaje colaborativo, como medio para mejorar día a día, el trabajo en equipo. Sin importar el tipo de empresa, constituye una práctica que impulsa la eficiencia empresarial.

¿En qué consiste el aprendizaje colaborativo?

Como sabes, el mundo laboral y profesional exige cada vez más el trabajo en equipo. Además de estructuras más horizontales que verticales en las organizaciones.

Con el aprendizaje colaborativo se logra sinergia, dado que implica la integración de conocimientos y competencias. La interacción crea conocimiento. Esto demanda de manera importante, capacidad de comunicación y excelente feedback.

Los equipos de trabajo con formación en comunicación efectiva, tienden a tener una mayor eficiencia y productividad.

Aprendizaje colaborativo y el trabajo en equipo

Aprendizaje colaborativo y el trabajo en equipo

Aprendizaje cooperativo no es aprendizaje colaborativo

El aprendizaje cooperativo y colaborativo son 2 formas de mejorar el rendimiento en las empresas; y por supuesto, en los puestos de trabajo.

Ambos aprendizajes se basan en el trabajo en equipo, pero tienen diferencias claves. De hecho, uno de ellos es considerado “una evolución” con respecto al otro. En el aprendizaje cooperativo se presupone un nivel “igualitario”, mientras que en el aprendizaje colaborativo, no.

Aprendizaje colaborativo y el trabajo en equipo

Aprendizaje colaborativo y el trabajo en equipo

Estos modelos de aprendizaje se pueden utilizar en contextos diversos. Aplicados a las mipymes, se puede recurrir:

  • al aprendizaje cooperativo en tareas y actividades básicas (administración); y
  • al colaborativo, cuando se requiera generar valor añadido en la gestión.

Como en muchos casos, es necesario diferenciar términos. En este nos interesa aclarar qué es el trabajo cooperativo y colaborativo. Así podremos aplicarlo bien en la dinámica de la empresa. Esto lo haremos precisando los dos tipos de aprendizajes.

1. Aprendizaje cooperativo

El aprendizaje cooperativo responde a un esquema en el que un líder da unas pautas a cumplir. Por su parte, los colaboradores se dividen las tareas para alcanzar la meta asignada. En este modelo se asume la existencia de cierta «igualdad de condiciones» entre los participantes.

Podríamos señalar que la meta se alcanza con la suma de las contribuciones individuales. Contribución que cada integrante hace y que el líder compagina o agrupa.

2. Aprendizaje colaborativo

Con el trabajo colaborativo, los trabajadores aprenden habilidades organizativas y tienen el reto de trabajar bien en equipo.

Además, en muchas situaciones implica un mejor aprovechamiento de los recursos disponibles (tangibles e intangibles). Todos los empleados deben asumir responsabilidades y saber cómo tratar con situaciones estresantes. Claro está que los problemas del trabajo en equipo existen. De estos hablaremos más adelante.

Podemos decir, entonces, que el aprendizaje colaborativo va un paso más allá respecto al cooperativo.

Esta afirmación se basa en que en este contexto se reconoce la existencia de las diferencias individuales. Lo que nos lleva a hacer converger las habilidades, competencias y valores, para conseguir mejores resultados.

Algunas de las ventajas de este “modelo” son:

  • Permite potenciar la capacidad individual de cada miembro del equipo
  • Estimula el pensamiento crítico y creativo
  • Mejora la interacción y el rendimiento colectivo

En el ámbito empresarial, esta modalidad de trabajo permite crear proyectos de alto valor añadido. Generan diferenciación y aumentan la competitividad.

En conclusión, los 2 modelos de aprendizaje son útiles para mejorar las habilidades, generar sentido de pertenencia e incrementar el rendimiento. En los equipos de alto rendimiento, prevalece el aprendizaje colaborativo.

Aprendizaje colaborativo y el trabajo en equipo

Pero… el trabajo en equipo tiene sus “peligros”. El trabajo en equipo siempre se ha expuesto como el “formato” ideal de colaboración. Pregunta: ¿es en todas las circunstancias lo más aconsejable?

En ciertas circunstancias, si los colaboradores no están en “sintonía”, puede causar más problemas que beneficios.

Existen escritores que afirman que el trabajo en equipo suele ser la muleta de la mala calidad compartida. ¡Esta afirmación suena muy “duro”!, pero en algunas ocasiones, no está alejada de la realidad.

Aprendizaje colaborativo y el trabajo en equipo

La cercanía no es sinónimo de trabajo en equipo

Por supuesto, si hablamos de un equipo de profesionales consultores, una afirmación como esta difícilmente será cierta.

Para ilustrar lo indicado, podemos trasladarnos a nuestra época de estudiantes. ¿Qué ocurría cuando teníamos que hacer algunos de nuestros deberes en grupo? Seguro ya tienes en mente unas cuantas respuestas.

Era común que en el grupo existiera un compañero que se tomaba en serio la tarea. Trabajaba sin parar. Unos pocos (con suerte, no muchos) no movían un dedo. Mientras que el resto hacía lo mínimo para cumplir. ¿Crees que ese escenario no ocurre en nuestras empresas?

Factores en contra del trabajo en equipo

Existen factores por los que a veces no es aconsejable el modelo de trabajo colaborativo. Por supuesto, esto depende de la formación en habilidades sociales, muy olvidadas en los sistemas educativos.

Algunos factores son:

  • Si no hay compromiso y algunos eluden su responsabilidad, aparecen las “colaboraciones” desiguales. Cuando se repite, surgen tensiones que alteraran el clima organizacional.
  • Sin comunicación efectiva, algunos de los integrantes del equipo pueden considerar que no son escuchados. Sus opiniones no cuentan a la hora de planificar y decidir, con lo que aparece cierto malestar. Esto suele conllevar a frustración y traducirse en desmotivación.
  • Es seguro que conoces personas que rinden más trabajando de manera autónoma o individual. Cuando estamos en situaciones de este tipo, debemos aplicar estrategias para que su talento no se desperdicie. Una de ellas es brindar formación en el desarrollo de competencias blandas. Pero no se debe “forzar la barrera”. Los “talentos individuales” deben dedicar mucho de su esfuerzo a adaptarse; lo que sugiere asignarlos a tareas autónomas. Siempre depende del contexto.
El trabajo colaborativo puede ser un reto para muchas personas

El trabajo colaborativo puede ser un reto para muchas personas

  • Otro factor importante es que resulta complicado coordinar el “puzle” de personalidades integrantes del equipo. Seguro ya has comprobado que no siempre son compatibles. Diferentes formas de pensar, de comunicarse o de ejecutar las tareas pueden crear tensión, fricciones, discusiones estériles.

Más factores a tener en cuenta

  • ¿Te ha pasado que vas a una reunión y después de horas, no hay nada concreto? A menudo se pierde el tiempo en reuniones interminables que suelen desviarse, aun teniendo una agenda. Son reuniones que suman tensión, que quitan tiempo al trabajo que debe realizarse.
  • Hay casos en que el equipo de trabajo debe definir los diferentes roles necesarios para ejecutar las actividades. Se puede aplicar la metáfora de una orquesta. Los roles organizan y establecen responsabilidades. Es lógico, eso sí, que los roles sean desempeñados por personas con las competencias del caso. ¡No coloques de director de orquesta al colaborador sin oído musical!
Aprendizaje colaborativo y el trabajo en equipo

¡No coloques de director de orquesta al colaborador sin oído musical!

  • Por último, todo trabajo en equipo, colaborativo, fracasará si los involucrados lo ven como una carga. Es decir, si no creen en la sinergia que se crea. El compromiso es clave.

Requisitos para el buen funcionamiento del equipo

Los empresarios y gestores deben abandonar la idea de que todas las tareas deben y pueden hacerse en equipo. En tal sentido, aprender a delegar es importante.

En ocasiones se da la circunstancia de delegar funciones en un equipo de trabajo, cuando es el empresario quien debe asignar las tareas en forma individual.

Es importante que el empresario evalúe la carga de trabajo de cada colaborador. Según el tipo de empresa y el área funcional, puede ser un error sumar al trabajo individual y normalizado, tareas en equipo.

En este sentido, hay empresas en que la planificación de cargas (persona por persona) es fundamental. Recordemos que todo colaborador tiene sus propias tareas -rutinarias- que no puede descuidar. Que sean rutinarias no les resta importancia.

Por ejemplo, gestionar la relación con clientes principales, realizar las tareas de contabilidad o facturación, calcular el pago de la nómina, etc.

Aprendizaje colaborativo y el trabajo en equipo

En el trabajo colaborativo, 1 más 1 es igual a 3

Para finalizar…

En conclusión, el trabajo en equipo no debe ser entendido como una suma de trabajos individuales. Es una puesta en común de ideas y de colaboración efectiva.

Si volvemos a los trabajos en grupo en la escuela, allí se solía copiar y pegar lo escrito por cada integrante. ¿Cómo quedaba el trabajo final? Era una suerte de «mosaico» mal engranado. Y esto mismo puede pasar en nuestra empresa.

Es claro que si deseamos que nuestros colaboradores desarrollen el aprendizaje colaborativo, hay que formarlos. En este sentido, no improvises.

Te dejo, entonces, la idea fundamental: el trabajo en equipo no es la suma de trabajos, sino el trabajo en común. Aun cuando se pueda “repartir”, es un trabajo que complementa conocimientos, genera discusión, nuevas ideas o formas de hacer las cosas. Demandan proactividad y compromiso, capacidad de escucha activa y feedback.

¡Hasta el próximo artículo!

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