Existen empresas que, con el paso del tiempo dejan de avanzar, detienen su crecimiento. Lo común en estos casos, es que la explicación se enfoque hacia la falta de dinero. Porque se asume que, sin más recursos, no es posible organizar mejor el trabajo, formar al equipo o delegar responsabilidades.
Sin embargo, el problema real está en las creencias empresariales que limitan la gestión y condicionan cada decisión importante. Y esto ocurre sin que lo notemos.
¿Identificas esta situación en tu empresa?
En este post analizaremos, por qué para avanzar en la gestión se requiere trabajar primero las creencias limitadoras, cómo estas afectan a las personas y a los resultados, y qué creencias impulsoras permiten crecer, incluso cuando los recursos son limitados.
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Ahora, empecemos por analizar el origen del estancamiento en una empresa.
3 creencias empresariales que limitan la gestión
Organización, equipo y delegación son los tres puntos clave en los cuales en los cuales se puede sustentar el crecimiento o el estancamiento de una empresa, y en torno a estos se establecen creencias.
Como puedes observar, se trata de creencias empresariales, es decir, convicciones de alto nivel, que influyen en cómo se interpreta la realidad, y cómo se toman decisiones dentro de la organización.
No siempre son explícitas, pero están presentes en la cultura, en los hábitos y en el estilo de liderazgo.
De modo que pueden existir las creencias empresariales que limitan la gestión, y mantienen a la empresa operando por debajo de su potencial, al igual que las convicciones que aportan estabilidad, cuando sirven como marco de referencia, es decir, cuando son creencias potenciadoras, que impulsan el crecimiento.
Veamos cada creencia limitante.
El mito del dinero como motor principal de la gestión
Una de las ideas más extendidas en la gestión empresarial es que el dinero soluciona todos los problemas.
Por eso, se posponen decisiones clave en espera de tener el presupuesto, descartando mejoras que, en realidad, no dependen de una gran inversión.
Una idea como ésta, que se convierte en creencia, resulta riesgosa porque:
- Justifica la inacción.
- Traslada la responsabilidad del avance a un factor externo.
- Impide aprovechar el talento y los recursos ya disponibles.
Así es como, por ejemplo, en una pyme se decide postergar la reorganización de tareas o el delegar responsabilidades, argumentando que no se puede contratar más personal, cuando el verdadero problema es la falta de claridad y confianza en el equipo actual.
Pero el dinero no es la única creencia que frena la gestión. Veamos…
El temor a delegar
Además de las ideas acerca del dinero, existen otras creencias empresariales que limitan la gestión, y se manifiestan en expresiones como “El poder de decisión no se delega en las pymes”.
Esto representa el miedo a perder el control, generando una dependencia excesiva, que frena el crecimiento de la empresa.
La realidad es que delegar no significa perder autoridad, sino multiplicar la capacidad de acción de la empresa.
El rechazo a la formación
Por último, están las creencias empresariales que limitan la gestión, al considerar que la formación es una pérdida de recursos.
En realidad, con esta idea lo que se pretende es ignorar el costo oculto de no formar al equipo, lo cual lleva a cometer errores, al retrabajo y a la baja productividad.
La formación bien orientada es una inversión que impacta directamente en los resultados.
Muchas mejoras de gestión, solo requieren de orden, método y disciplina, no grandes de inversiones. En otras palabras, una empresa no avanza solo porque invierte más, sino porque quienes la gestionan, piensan y actúan mejor.
Por eso, cuando el emprendedor entiende que el progreso depende de revisar y ajustar sus creencias, cuestiona los hábitos ineficientes, valora la formación como herramienta estratégica, y empieza a confiar más en el equipo. Los tres aspectos están estrechamente relacionados.
Este cambio de enfoque permite pasar de una gestión reactiva a una gestión consciente y estructurada.
Por ejemplo, implementar reuniones breves de seguimiento semanal, es una forma de mejorar la coordinación, sin que represente un costo económico.
Así, se conocen los avances del trabajo de un equipo que está bien organizado, y sabe cumplir las responsabilidades asignadas, porque se ha formado para ello, lo que permite al emprendedor tomar mejores decisiones, sin necesidad de invertir más recursos.
Impacto del cambio en las creencias empresariales y el crecimiento de la empresa
Avanzar en la gestión requiere trabajar las creencias limitadoras.
Conseguir avances en una empresa, al cambiar las creencias empresariales que limitan la gestión, tiene un impacto positivo, porque crea el contexto adecuado para el aprendizaje y la mejora continua.
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Entonces, cuando se minimizan o se cambian las creencias limitantes se logra mayor eficiencia sin aumentar costos, porque se valora la formación, lo cual está muy vinculado a resultados como la alineación de equipos con los objetivos.
Además, se evidencia un mejor uso del tiempo y, la toma de decisiones más rápidas por lo que la gestión se vuelve más efectiva, y se avanza hacia un crecimiento sostenible.
En la práctica, al adoptar ideas como “Avanzar en la gestión no depende de más recursos, sino de mejores creencias” se impacta de manera positiva, porque actúa como base del crecimiento sostenible y del logro empresarial.
Así, cuando el equipo se forma en gestión del tiempo, aprende a priorizar, planificar y enfocarse, la empresa gana eficiencia sin aumentar costos. Es decir, que la gestión del tiempo permite hacer más con lo que ya se tiene.
Por otra parte, al organizar tareas y delegar, se construye una fortaleza empresarial, porque una empresa fuerte no es la que centraliza todo, sino la que organiza bien el trabajo y confía en su gente.
Y en cuanto a delegar correctamente, se reducen los cuellos de botella y se aceleran los procesos. En este sentido, saber delegar se enfoca en asignar tareas con criterios claros.
En suma, un equipo empoderado no tiene límites. Cuando las personas sienten que pueden crecer y aportar, su compromiso aumenta. El empoderamiento transforma la actitud del equipo y eleva el nivel de la gestión.
Promover talento interno: consecuencia directa de cambiar las creencias que limitan la gestión
Potenciar los buenos resultados implica liberar y ayudar a liberar al personal que desea ser promovido. Muchas empresas retienen a personas clave por miedo a “quedarse sin apoyo”, cuando en realidad están bloqueando su propio crecimiento.
Liberar y promover al talento interno no requiere grandes inversiones, pero sí de una gestión basada en confianza, formación y delegación.
Entre los beneficios que se obtienen, destacan:
- Fortalecimiento de la cultura empresarial.
- Reducción de la dependencia del propietario.
- Preparación de la empresa para crecer.
Conclusiones
Como hemos visto en este post, avanzar en la gestión no depende exclusivamente del dinero, sino de identificar y transformar las creencias empresariales que limitan la gestión. Mientras estas creencias sigan operando, cualquier inversión tendrá un impacto limitado.
Cambiar la forma de pensar, por creencias impulsoras del cambio, permite delegar con confianza, formar al equipo con propósito, y promover el talento interno como estrategia de crecimiento.
Esto le permite al emprendedor centrarse en acciones estratégicas con las cuales lograr mejoras continuas, y el crecimiento de la empresa.
Porque en la gestión, el verdadero cambio no empieza en el presupuesto, sino en la forma de pensar.
Te invitamos a reflexionar para que descubras las creencias que están influyendo hoy en tu empresa, limitando su crecimiento, y a compartir tu experiencia en el foro Gestionar Fácil.
El intercambio con otros emprendedores puede ayudarte a detectar ideas que, sin notarlo, están frenando tu gestión, y puedes sustituir, porque no depende de tener más dinero para invertir.
Gracias por leernos.