Necesidades no satisfechas del cliente: ¡Descúbrelas! (II)

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Necesidades no satisfechas del cliente… ¡por fin estamos aprendiendo cómo descubrirlas!

Hola de nuevo amigos emprendedores, empresarios y gestores. En un artículo anterior descubrimos qué trabajo quieren los clientes hacer cuando se adquieren productos o servicios. Si acabáis de llegar aquí, os recomiendo que leáis el artículo anterior para entender el proceso:

Necesidades no satisfechas de los clientes: ¡Descúbrelas! (I)

En dicho artículo usamos un elemento muy muy básico pero que hace una función muy necesaria:

Necesidades no satisfechas del cliente: ¡Descúbrelas! (II)

Este mortero, nos ayuda a “machacar los alimentos al cocinar” y lo hace mejor que cualquier otro aparato de cocina. No importa que otros aparatos tengan mucha tecnología, el mortero es en general, más eficaz. No es que machaque mejor el alimento, sino que se hace toda la tarea funcional mejor. Recordemos que una tarea funcional consta de los siguientes pasos generales:

Necesidades no satisfechas del cliente: ¡Descúbrelas! (II)

Mapa del trabajo

Las necesidades no satisfechas del cliente por fases

Éstas necesidades no satisfechas del cliente se descubren según avanzamos en la ejecución de la tarea funcional principal. La tarea principal, es “cocinar” de lo que se desprende cada proceso del cocinado. En este proceso existe, entre otras, la tarea funcional principal para la que usamos el mortero. Esta es: “machacar los alimentos al cocinar”. Para hacer esta función hay que fijarse en las fases descritas en la imagen arriba.

En el capitulo anterior vimos que en la fase de definir (fase 1), el mortero nos ayudaba de determinar los ingredientes al conocer “visualmente” donde machacar los alimentos al cocinar”. Otro ejemplo, es en la propia ejecución (paso 5) de la tarea funcional es muy sencillo hacer la transacción de la ejecución, poner los alimentos en el mortero, y machacar los alimentos con facilidad al cocinar.

En cada fase, es muy sencillo sacar por lo menos 10 necesidades o más. La suma de todas las necesidades, satisfechas o no completan todo lo que conlleva la tarea funcional. ¡Ojo! si hablamos sólo de machacar alimentos, es decir la propia ejecución, pues cualquier aparato podría hacerlo bien, pero para eso no se compra un aparato. Por ejemplo es muy difícil de guardar después, es un estorbo y ¡no hará bien su función! si, si, guardar el aparato es parte de la tarea funcional. Pero espera, permítemete seguir con el orden que llevaba desde el artículo anterior. Por lo tanto, sigamos con la fase de monitorar la tarea.

Monitorar la tarea de machacar alimentos al cocinar

Cuando estamos machacando los alimentos, necesitamos ir viendo cómo va el proceso. El mortero nos lo hace muy fácil. Simplemente miramos. En otros electrodomésticos hay que parar el motor, abrir el aparato y ver cómo va. Si lo que estamos usando es una batidora de mano, hay que sacarla del recipiente y a veces, es incómodo, pues ocupa espacio y no tenemos donde apoyarla fácilmente.

Necesidades no satisfechas del cliente: ¡Descúbrelas! (II)

Si nos fijamos en el proceso de monitorización en detalle veamos algunas necesidades:

  • Rapidez para vigilar.
  • Vigilar mientras se machaca.
  • Sentir los alimentos al tacto.
  • Percibir olores para detectar si vamos haciéndolo bien.
  • Ocupar poco espacio para monitorar sin interrumpir otras tareas.

Modificar la tarea de machacar alimentos al cocinar

Según estamos monitorando, puede ser necesario hacer modificaciones. Es normal, no salen las cosas a la primera bien. Así, si ya hemos machacado el tomate y el ajo, quizás detectemos que según machacamos tengamos que añadir más tomate para rebajar el sabor a ajo.

Para modificar la tarea, es necesario, parar la tarea e introducir más alimentos. El mortero, nos lo deja hacer tan sencillo que ni percibimos que estamos parando de machacar. Es lo normal, machacar, poner más cantidad, ver cómo va quedando, machacar, revisar, etc. No es que sea sencillo, es ¡hasta divertido! y es parte del romanticismo de la tarea. A mi juicio, sin ser cocinero, un mortero es parte del arte del cocinado.

Concluir la tarea de machacar los alimentos al cocinar

Tan sencillo, como poner el mortero en el grifo, lavadito rápido y guardarlo en cualquier cajón. Así, ¿qué necesidades podríamos decir que hay en esta fase?

  • Apagar el aparato: fácil.
  • Lavarlo: fácil.
  • Guardarlo.
  • ¿Hacerle un mantenimiento antes de guardarlo? Quizás en algunos aparatos.

Resumen de lo visto hasta ahora

El mortero, el aparato más sencillo de la cocina, ¡realiza un fantástico trabajo! Las necesidades no satisfechas del cliente con cualquier aparato de triturar o machacar alimentos al cocinar, son fácilmente realizadas por este pequeño aliado.

En primer lugar cuando vamos a definir lo que vamos a machacar nos ayuda a cumplir algunas de las siguientes necesidades no satisfechas del cliente:

  • Seleccionar los alimentos en función de la textura que pensamos que vamos a hacer.
  • Planificar cómo lo vamos a hacer: primero ponemos el tomate, luego el ajo… etc. Es más fácil imaginarlo con el mortero. que con otro artilugio.
  • Seleccionar las piezas.

En la fase de Localizar, hay necesidades como por ejemplo:

  • Recuperar más ingredientes para poner en el mortero.
  • Reunir otros ingredientes para machacar al cocinar.
  • etc…

En la fase de Preparar, en la fase de confirmar, en la fase de…

¿Entiendes el proceso? No te quedes en la idea inicial. Profundiza, piensa qué trabajo esta intentando realizar el cliente cuando compra tu producto. Ten bien claro que cual quiera que sea el trabajo, éste es una acción. SI, —-> UNA ACCIÓN

Como acción tiene un verbo, un complemento directo y un determinante de una circunstancia. Así en nuestro caso tenemos:

Verbo

MACHACAR

Complemento directo

ALIMENTOS

En qué situación

AL COCINAR

¿Qué importancia tiene determinar el trabajo que se quiere hacer con el que se compra nuestro producto? ¿Hasta qué punto se identifican necesidades no satisfechas del cliente?

Toda. Es la base. En otro artículo vimos cómo “Burguer King” mejoró sustancialmente la venta de batidos al descubrir “qué trabajo estaba intentando hacer el cliente para lo que compró el batido”. Este no era alimentarse o disfrutar de una bebida azucarada. En su lugar los batidos se vendían en la mayoría temprano en la mañana porque servían para:

“Tener un camino más agradable de camino al trabajo”

Eso cambió toda la percepción sobre el batido y se hizo un batido más afín para mejorar las ventas. Éste tenía:

  • Más virutitas de chocolate para mejorar el “efecto sorpresa”.
  • Aumentó la viscosidad para evitar que se cayera en el coche.
  • El vaso un poco más grueso para que no se doble mientras lo agarramos al conducir, además de aumentar la seguridad.

Ahora piensa un poco…

¿Ves cuántas necesidades no satisfechas del cliente estaban ahí latentes?

Gracias por vuestra atención. ¡Nos vemos en el siguiente artículo!

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