El activo circulante y cuando preocuparse por él

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El activo circulante es uno de los componentes del balance de situación que indica la particularidad de un modelo de negocio en referencia a los flujos de dinero. Es cierto que un negocio al final ha de ser rentable y eso es lo que más importa,  ¿verdad? No siempre. Igual de importante es tener un modelo que sea saludable y no estemos en riesgo financiero. Beneficio y liquidez son conceptos separados.

Hola amigos gestores, profesionales y emprendedores. Hoy me he decantado a escribir sobre un término de contabilidad recordando la situación de un negocio que hemos asesorado. Este negocio de fabricación y distribución de prendas de vestir, tomó un día la decisión de cambiar de modelo. La razón del mismo es que unos grandes almacenes conocidos por todos en España decidieron pagarles ahora en lugar de a 30 días de la entrega de la mercancía, a 90 días.

La contabilidad y las finanzas como reflejo de la salud de la empresa

Como gestores, tenemos que tener claro que la contabilidad no es simplemente registrar lo que ocurre. El registro de lo que ocurre en sus cuentas correspondientes, sirve para que a través de las finanzas saber cómo conducir la empresa. Por poner un ejemplo para los que no son muy duchos en la materia, la contabilidad es el motor y las finanzas son los mandos que accionan el motor y nos ayudan a pilotar.

Creo que muchos empresarios deberían dentro de sus tareas entender un poco más la contabilidad y finanzas y los conceptos como activo circulante. A continuación os ofrecemos un vídeo para entender todo esto:

El flujo del dinero y el activo circulante

A grandes rasgos, las empresas tienen sus costes fijos y sus costes variables (en función normalmente de la producción, considerando en la misma campañas comerciales).

Los costes fijos, son los costes que la empresa tiene sólo por existir y operar (Alquileres, suministros, etc) y los variables son los que necesitamos para producir o dar los servicios que prestamos.

Los ingresos provienen de las ventas que realizamos y el beneficio es el resultado de ingresos menos gastos. En una situación donde cobramos por los servicios prestados durante el mes en curso la fotografía sería la siguiente:

El activo circulante y cuando preocuparse por él

Situación deseable del activo circulante

Cuando cobramos al cabo de un tiempo y generamos el activo circulante

Sin embargo, si cobramos a 60 días y este cobro se hace efectivo ya durante el tercer mes (a no ser que hayamos entregado la mercancía o el servicio el día 1), los ingresos se dan al tercer mes, dándonos la siguiente fotografía:

El activo circulante y cuando preocuparse por él

Situación donde se comienza a acumular activo circulante

Esta situación nos obliga a 2 cosas si queremos poder pagas los gastos durante los meses 1 y 2:

  • Disponer de un proveedor de pago de pagarés o cuentas por cobrar como por ejemplo descuentoglobalfinanciero.com
  • Disponer del dinero para poder hacer frente a los pagos, es decir, el famoso colchón.

En estos momento, podríamos decir que nuestro activo circulante empieza a acumularse. Imaginemos el escenario si se cobrara a 90 días (tal y como sucede en el caso que ahora pondremos), la situación requiere de mayor financiación o mayor descuento de pagarés.

El activo circulante y cuando preocuparse por él

Necesidades de financiación en el caso de pagos a 90 días

Los números de la empresa de fabricación y distribución de prendas

Para ilustrar el caso de manera fácil pongamos números sencillos. Asumamos para el ejemplo que las cifras son iguales mes a mes. Así cada mes de gastos totales hay 100 y los meses de ingresos hay 110 y un beneficio de 10.

El activo circulante y cuando preocuparse por él

Como observamos en el cuadro, los 3 primeros meses acumulamos 300 de pérdida. Vamos a compensarlo con un descuento en pagarés a un 10% (por poner un ejemplo), así nos quedaría la fotografía:

El activo circulante y cuando preocuparse por él

En este caso vemos que cada pagaré que se paga a 90 días nos cuesta 2,5 que es el resultado de aplicar un 10% anual x 3 meses. En total para cubrir esos 3 meses, hemos pagado 7,5.

Si nos fijamos en el resultado a final de año los beneficios mensual menos los costes de financiación nos da el siguiente resultado:

El activo circulante y cuando preocuparse por él

Hasta aquí todo correcto, hemos ganado 83, sino tuviéramos dinero guardado para pagar lo adelantado. Al tener que pagar lo adelantado, tendríamos que restarle 300, luego estaríamos en pérdida de -217, pérdida que igualmente habría que financiar en este caso, a largo plazo, ya que sino se comería los beneficios de casi 2 años de trabajo.

La diferencia entre el cierre contable y la tesorería

Esto normalmente, no se tiene en cuenta, pues una cosa es el cierre contable y otra la tesorería. Es cierto, que cobra 3 meses después, pero los costes no han desaparecido esos 3 primeros meses.

Teniendo en cuenta que la operativa no se para (no puedes cerrar todo y despedir a la gente), se puede considerar como una inversión cuya amortización es a los 2 años (siempre y cuando todos los beneficios fueran destinados exclusivamente a la amortización de la inversión).

Mirándolo desde un punto de vista financiero, se amortiza en 2 años la inversión de 3 meses. Pareciera que esto obliga a no tener beneficios. Como todo eso no va a ocurrir se financia esa inversión y así cada año podemos tener beneficios.

¿Cuándo preocuparse por el activo circulante?

El activo circulante es innato de muchos negocios y la posibilidad de financiarlo con pagarés u otras alternativas financieras hace posible la viabilidad del negocio. Una cosa es que el negocio sea rentable y otra muy distinta es que sea viable. Para ser viable has de poder pagar tus costes cuando llegan ¿o acaso vas a dejar de pagar a los empleados hasta que cobres las facturas de los clientes?

Como todo esto tiene sentido (que haya un desfase entre la entrega del producto o servicio y el cobro) para que nuestro cliente pueda vender nuestra mercancía o sacar provecho a nuestro servicio, se paga en diferido.

En nuestro caso particular, este fabricante de prendas de vestir vendía a 3 grandes superficies y a muchos pequeños establecimientos. Su margen no es muy elevado pero su volumen sí lo es. Su activo circulante es una constante y recurría siempre a descontar pagarés. Nunca estaba en positivo. Su negocio en el papel era «algo rentable» pero en la realidad ya empezaba a estar cerca de ser inviable.

Tapar huecos no siempre es la solución al activo circulante elevado

Un día decidió endeudarse a largo plazo re-hipotecando la fábrica para tener un colchón para no descontar pagarés y así pagar menos intereses. Esto propiciado por esta dinámica de pagar intereses por la producción (ya andaba en escasa rentabilidad neta porque su margen era estrecho y producía con dinero prestado que le generaba intereses), lo cual hacía que apenas ganara dinero.

Si bien resolvió el problema temporalmente, el día que su mayor cliente, una gran superficie, decidió pagarle a 90 días en lugar de 30, fue cuando se frustró y se planteó cambiar el modelo. Se dio cuenta que siempre financia su futuro y si, le fallara uno de estos clientes grandes, quizás todo el esfuerzo financiero para producir, no lo amortizaría jamás.

Este error es muy común entre los empresarios. Para conseguir clientes prometen más de su capacidad y está condicionado a que el cliente continúe para amortizar la inversión. El problema viene, cuando cada temporada hay que financiar la producción de clientes grandes, haciéndose un circulo vicioso que termina cuando se den estas circunstancias:

  1. Que el cliente termine la relación, haciendo que no amorticemos la última producción.
  2. Cuando el proveedor consiga un colchón financiero. Éste sirve para hacer frente a próximas producciones (lo cual genera otros intereses financieros, si se pide un crédito).
  3. Que se cambie el modelo.

Premisas para un modelo con activo circulante saludable

Aunque no hay mucho consenso en la materia, basémonos en la lógica común:

  1. Un negocio ha de tener clientes de varios tipos (sin llegar a ser un caos). No se ha de comprometer todo a clientes grandes que demandan mucho esfuerzo financiero inicial.
  2. La acumulación de los intereses de los créditos para producir, no han de ser superiores al 30% de la capacidad líquida neta de la empresa tras impuestos. En otras palabras, si el beneficio neto es de 100 tras impuestos, no debemos tener más de 30 en intereses bancarios. De lo contrario, ante adversidades tenemos poca capacidad de reacción.
  3. El ratio de endeudamiento con circulante ha de ir disminuyendo. Si esto no es así, quiere decir que no estamos generando eficiencias y nuestra gestión es mala. En otras palabras, estamos sin tiempo para mejorar por tener que producir. Mucho ojo con este «rat race».

Conclusión

Un negocio no es sólo ingresos y gastos. Un negocio, una empresa es un modelo económico. Éste, ha de ser saludable. No hay nada malo en financiarse, todo lo contrario si se hace bien. La financiación nos ayuda a poder afrontar retos y servir a clientes.

Lo malo ocurre cuando entramos en el círculo vicioso de ingresar más pero a costa de financiar siempre el crecimiento. El crecimiento financiado nunca está garantizado, luego ese riesgo hay que tomarlo en cuenta y no endeudarse demasiado. Además de ello, hay ir reduciendo el % de financiación a medida que crecemos, indicativo que vamos mejorando.

Eso es todo por hoy amigos. ¡Gracias por leernos!

 

 

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