99 errores y un acierto: Crónicas de Time Management (1)

. Ene 31, 2017.

Transformar un grupo de trabajo en un equipo de trabajo, es algo fundamental y necesario. Lleva a un líder de la inspiración a la exudación….

Inspirarse: Buscar en tus ideas la esencia  para contagiar a las personas, teniendo identificación entre sí.

Exudar: Sacar hasta la última gota de energía para hacerlos entender de lo que se trata (Así sea a golpes).

¡No es broma! Es como si pensaras tenerlo todo controlado, como dirigiendo sobre una estable caminadora: De pronto ¡bang! ¡A correr, que hay que vender!

Y eso, se lo tienes que trasmitir a tu equipo. Pero un momento… ¿Equipo? … Se nos presentó el primer reto:

¿Somos un grupo o un equipo de trabajo?

Te estás preguntando qué tiene que ver una cosa con la otra…

Vía GIPHY

Vamos a hablar de la diferencia entre grupos y equipos pero rapidito, para que no te me vayas, antes de empezar la fiesta.

  • Un equipo de trabajo responde por las ideas y resultados de todos.
  • Un grupo tiene resultados individuales.
  • Un equipo de trabajo tiene conocimientos afines o no. Y esto lo aprovechan como ventaja para sus propuestas.
  • Un grupo no aporta sus conocimientos de manera integrada ni complementaria.
  • Un equipo de trabajo hace de manera coordinada sus funciones y aprovecha sus reveses en pro de crecer y ser mejores.
  • Un grupo hace tareas de manera individual sin medir sus resultados.

Y para que sea fácil y rápido como siempre te gusta, mira esto.

Pues nos dimos cuenta que somos un grupo de trabajo. Pero, ¿Podemos irnos transformando en un equipo de trabajo?

¡Claro que si! Ese es el mejor camino y así comienza nuestra travesía “99 errores y un acierto – Crónicas de Platzilla’s Team”

Hablando el mismo idioma…

Voy a contarte el porqué del título de esta sección,  ¿De donde viene eso de los 99 errores?

En una carrera, el mejor competidor no es el que menos se equivoca, sino el que ha basado su experiencia en cada revés que ha enfrentado.

Detrás de cada tarea hay miles de maneras de hacerlo. Unas funcionarán otras no. Y más aún, algunas no funcionarán todas las veces. Así,  se trata de fenómenos complejos.

Pero no te asustes. Esto que hago, es el resultado de una gran idea.

Aún no sabemos a dónde nos llevará, pero estamos disfrutando mucho del camino. Donde nuestro líder y capitán del barco nos está impulsando a cumplir con nuestro trabajo con la confianza de que nuestro compañero lo está haciendo también. Y todos nos retroalimentamos para cumplir con los objetivos de la empresa.

El primer paso para la confianza, hablar el mismo idioma…

En busca del acierto

Emprender una carrera frenética para acertar, ha sido nuestro objetivo de las últimas semanas. ¿Cómo lo hemos hecho?

Pues a través de reuniones donde nos devanamos los sesos acerca de las preguntas fundamentales.

¿Quiénes somos?

¿Hacia dónde queremos ir?

¿Qué vendemos?

¿Quiénes podrían ser nuestros clientes?

¿Cómo funcionaría nuestro producto?

etc., etc., etc.

Así todos opinamos y respondemos de acuerdo a  nuestra manera de pensar y nuestros roles dentro de la empresa. Y a veces no es sencillo “dar en el clavo”. Porque pasa con frecuencia que  ¡nuestros conocimientos nos limitan!

Un programador cree que todo es un procedimiento.

Un redactor cree que es cuestión de expresar las cosas, de manera “correcta”.

Un contable juraría que todo se resuelve midiendo y estimando para minimizar los riesgos.

Un diseñador piensa que todo depende del cristal con que se mire.

Y el jefe… Bueno, el cree lo que quiera, después de todo, ¡para eso es el jefe!

Sin embargo, podemos girar todo esto en algo positivo. Porque justamente las diferencias de opinión hacen que el trabajo de equipo se enriquezca. Simplemente nos abre la mente a cosas que nunca habíamos pensado.

Reflexionando acerca de nuestra filosofía como equipo de trabajo

La primera actividad que se hizo fue justamente la de presentarnos los aspectos filosóficos de la organización de Platzilla. (Me refiero a misión, visión y valores).

Y normalmente cuando esto sucede, en ocasiones tenemos de entrada un mar de pensamientos acerca de lo que en realidad significa. Y más aún… ¿Qué tiene que ver eso con mi trabajo?

Y sí tiene que ver… Y mucho.

Más dificultad tendría un equipo -de conformarse como tal- si no se alinea con estos aspectos de la empresa donde trabajan. Como te dije arriba, si no se habla en el mismo idioma.

Sería como intentar navegar  en el mar bravío, pero sin idea de a dónde nos dirigimos.

¿Valdrá entonces hacer todo lo posible por sobrevivir a las tempestades?

Seguro que no. Ni siquiera te montarías en ninguna lancha, porque para ti no tendría el menor sentido… Ni para el resto de la gente.

Siguiente paso

Luego, creas la suficiente confianza como para que pregunten cosas. Y si no preguntan no creas que todos entendieron a la perfección. Lo más probable es que nadie haya entendido nada y tengas que volver a repetir el ejercicio hasta que tu mensaje llegue.

Y luego…

Jugando a ¿Qué tal si…?

La pregunta más creativa que se conoce es: ¿Si esto no fuera como es, de qué otra forma sería?

Y allí encontramos la realidad que nuestros clientes enfrentan para ponernos en sus zapatos.

Las cosas que nos pasan a nosotros también, le pasan a nuestros clientes. Pero la realidad de ellos -los clientes- no tiene que ser necesariamente idéntica. Por eso nos haría bien pensar en él, en lo que quiere, en sus mayores dificultades y cómo yo (dentro de mi empresa) le puedo aportar algo diferente para él.

Y lo más importante… ¿Por qué debería escoger lo que yo le ofrezco y no cualquier otra opción en el mercado?

Esa es una de las respuestas que queremos lograr entre todos, como un equipo de trabajo triunfador.

Y preguntándonos más aún ¿Qué es Platzilla? ¿Qué vendemos en realidad?

Porque resulta que lo que parece que es…no es. Que lo que parece que se entiende… no se ha entendido, sino que se ha repetido y no internalizado ¿Quééééé?

¿Te lo demuestro en nuestras conversas en caliente?

Nuestro Líder, David Polo nos preguntó una de estas madrugadas ¿Qué vende Starbucks?

99 errores y un acierto: Crónicas de Time Management

Luego de una avalancha de opiniones, dijo María:

99 errores y un acierto: Crónicas de Time Management

Pero resulta, que lo dijo sin haberlo internalizado, sino que lo repitió. Porque luego vino otra avalancha de respuestas. Pero ¿cuándo te das cuenta que lo internalizó? Fíjate más adelante de la conversa: (no te pierdas los minutos que han transcurrido en este “estira y encoge”)

99 errores y un acierto: Crónicas de Time Management

Y allí fue cuando María descubrió (internalizó) que Starbucks vende “la experiencia” de tomar café en un ambiente agradable, cálido, etc. Por eso, no nos importa gastar el triple en Starbucks.

99 errores y un acierto: Crónicas de Time Management

 

¿Qué vendemos en Time Management? ¿Qué es Platzilla? Pues… es parte de los 99 errores y un acierto…

En la próxima entrega lo leerás…

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